Las subastas judiciales de inmuebles por impagos de hipotecas se han disparado en los último meses hasta el punto de que la mayoría quedan desiertas ya que nadie se interesa por pujar en ellas.

La mayoría de los embargos son de extranjeros que han perdido el trabajo que tenían y tienen dificultad para volver a encontrar otro trabajo y, por tanto, dejan de pagar la hipoteca.

Los bancos y cajas que han forzado la subasta por impago de la hipoteca, finalmente se adjudican el inmueble, en algunos casos hasta por el 50% del valor de tasación; aún así, en la mayoría de los casos no le conviene al banco dado que concedieron hipotecas en su día en torno al 100% del valor y ahora, además, les toca acumular su cartera de inmuebles, perdiendo liquidez.